Una lectura a la crisis política nicaragüense

23.04.18

Una lectura a la crisis política nicaragüense

Tras el anuncio de las reformas al Instituto de Seguridad Social (INSS), el Gobierno sandinista asiste a una crisis política única en sus 11 años de regreso al gobierno y con desenlaces inciertos. Un análisis exclusivo de Guillermo Pérez Molina, sociólogo y psicólogo, asesor e investigador en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) de Nicaragua. 

Gobierno y empresarios

Desde el regreso del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) al gobierno en el 2007, se trazó como política gubernamental una alianza estratégica con el Consejo Superior de Empresa Privada (COSEP). Desde entonces, la dinámica de las decisiones en materia de economía política se ha derivado de los intereses y contradicciones de esta relación.

Sin embargo, en el presente año dicha alianza comenzó a fisurarse, a niveles desconocidos hasta el momento y con escalada de conflictos entre gobierno y empresarios.

Primera fisura, el desacuerdo. En el mes de marzo, no se alcanza un acuerdo tripartito de salario mínimo, entre el Gobierno, los sindicatos y el COSEP. Un hecho que solo había pasado dos veces, a principios de la alianza.

Segunda fisura, del desacuerdo a la crisis. El lunes 16 de abril, el INSS en conjunto con autoridades del Gobierno, anuncian reformas al Seguro Social, sin establecer un consenso con su aliado, el sector empresarial.

La reforma busca solucionar la crisis histórica de sustentabilidad financiera y de tiempo que presenta el INSS. Los cambios introducidos al Seguro Social, de una manera u otra, afectan más al empleador que a los trabajadores/as al considerar que las empresas deben aportar más a la cuota de cotización del INSS. En un plazo de dos años, pasarán de aportar el 19% al 22.5% de la masa salarial registrada.

La opción propuesta por el gobierno del FSLN evita la recomendación por excelencia que los organismos internacionales hacen siempre: aumentar las edades para jubilarse y los años o mensualidades que se necesitan como aporte.

La crisis

El 17 de abril, al día siguiente del anuncio de la reforma al Seguro Social, el COSEP organiza una rueda de prensa, donde expresa su malestar y denuncia al Gobierno de romper con “el modelo de diálogo y el consenso”.

Manifestaciones en contra de la reforma. Llega el primer día de las manifestaciones, el 18 de abril, donde los convocantes son mayoritariamente jóvenes estudiantes, que se posan frente a la Universidad Centroamericana, en la Avenida Universitaria de la capital. Al atardecer, tocando casi el anochecer, los manifestantes entran en contacto y conflicto con una marcha organizada por los simpatizantes del Gobierno. Un encuentro entre manifestantes que tuvo actos de violencia, en y por ambas bandas.

A la mañana siguiente, COSEP apoya mediáticamente. Mientras las manifestaciones contra la reforma se expanden y siguen por diferentes puntos de la capital, el COSEP se pronuncia para comunicarle al Gobierno que respete los derechos de manifestarse libremente y, entre varios puntos, que “retome el diálogo que ha mostrado ser determinante para avanzar en el camino de la paz, el crecimiento y el desarrollo económico y social del país”.

Las elites capturan buena parte de la opinión pública. Entre los días 18, 19 y 20 de abril, intervienen mediáticamente VosTv y El Nuevo Diario. Dos medios de comunicación, que nunca en 11 años de Gobierno sandinista, han tenido como agenda construir una opinión pública desfavorable al sandinismo.

De tal manera, que estos medios se unieron a una agenda mediática más cercana al sector conservador del país, que se concentra en el diario La Prensa. Nótese que El Nuevo Diario y La Prensa, son los medios escritos más grandes y prácticamente únicos, del país.

Unión empresarial. El viernes 20 de abril, mientras las manifestaciones en contra la reforma del INSS, se encrudece y suceden en diferentes puntos geográficos del país, el COSEP aparece en rueda de prensa con uno de sus mejores aliados, la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (AmCham-Nicaragua).

Desde este encuentro de cámaras, la élite empresarial respalda las manifestaciones y, sobre todo, aprovechan para convocar a una marcha nacional para el lunes 23.

El Gobierno cede. En un comunicado, en la noche del viernes 21, la Vice-presidenta de la nación anuncia que el Gobierno acepta las condiciones/presiones del COSEP para establecer nuevamente el “diálogo” entre ellos. Un acuerdo de diálogo, que el mismo Presidente Ortega reafirmará en su comparecencia al día siguiente.

La comparecencia. Al mediodía del sábado 22, el Presidente Daniel Ortega aparece por primera vez, tras 3 días de manifestaciones, acuerpado por los altos mandos de la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua. En el discurso del presidente se acepta la mano “tendida” del COSEP. El hecho de que en la comparecencia no hubiera ninguna representación del sector empresarial muestra la distancia o fisuras manifiestas de esta relación en los últimos días.

Una lectura a la crisis política. El anuncio de las reformas al Instituto de Seguridad Social (INSS) fue el punto de inflexión de la relación entre el Gobierno y los grupos económicos del país. Así, desde el comienzo de las manifestaciones, las elites económicas han tratado básicamente, por todos sus canales de influencias (medios de comunicación; cierre de negocios; convocatoria a paro nacional), perpetuar una propuesta de política de seguridad social más acorde a sus intereses programáticos.

Sin duda alguna, no se puede entender la actual crisis nicaragüense, sin comprender el papel que han tenido las elites empresariales. Dicho de otro modo, la crisis tiene como punto medular la distancia de aquella alianza estratégica entre el Gobierno y el COSEP.

Una nota aclaratoria final. Es cierto que el papel de las elites empresariales es medular en la actual crisis política, aunque no se puede soslayar el papel de otros actores y grupos sociales.

Primero, los universitarios y los jóvenes. El papel de los estudiantes, como actores claves de las manifestaciones, demuestra un descontento ciudadano mayor con respecto al desarrollo político y social de nuestra democracia nicaragüense que excede los reclamos coyunturales y que necesitará ser considerado pronto.

Segundo, la oposición al sandinismo. Los sectores opositores al Gobierno y al propio sandinismo, han vehiculizado estrategias y esfuerzos para aumentar la crisis, logrando un mayor eco social de las manifestaciones contra la reforma al Seguro Social.

Una crisis política devino en una crisis de violencia, represión y enfrentamientos armados incluidos. Como autor de esta nota y nicaragüense, lamento y repudio las muertes de mis hermanos y hermanas. Estoy seguro que interpreto el sentir de muchos nicaragüenses que esperamos una solución pronta a esta crisis con desenlaces inciertos que debe abordarse en toda su complejidad, evitando más muertes y considerando las demandas y anhelos  que puedan ser legítimas de algunos de los sectores movilizados.

 

Guillermo Pérez Molina. Mail: gp.molina05@gmail.com