Sentir que es un soplo la vida, que 45 años no es nada…

03.02.16

Sentir que es un soplo la vida, que 45 años no es nada…

Este 5 de febrero de 2016 el Frente Amplio (FA) cumple 45 años desde su gestación. Aquí, en TodoAmérica, te brindamos un recorrido por su apasionante historia.

A lo largo de su historia Uruguay ha consolidado una fuerte tradición democrática; entre sus logros se encuentran poseer dos de los partidos más longevos de América Latina, como lo son el Partido Colorado y el Partido Nacional o Blanco; a su vez sólo ha sufrido dos golpes de estado, cantidad ínfima si se la coteja con los seis acaecidos en Argentina, su país vecino.

Durante más de cien años la vida cívica uruguaya se basó en el bipartidismo electoral, aquella tónica se comenzó a modificar el cinco de febrero de 1971. En esa fecha, mientras las acusaciones de violencia, censura y malversación de fondos públicos desprestigiaban al gobierno colorado de Jorge Pacheco Areco, se constituía el Frente Amplio. 

Aquel conglomerado de centro izquierda, presidido por el militar y ex miembro del Partido Colorado Líber Seregni, estaba integrado por un amplio abanico político, entre los que se destacaban: el Partido Demócrata Cristiano; el Movimiento Blanco Popular y Progresista; el Frente de Izquierda de Liberación; el Partido Comunista; el Partido Socialista Uruguayo; el Partido Socialista (Movimiento Socialista); una ramificación del Partido Nacional denominada Movimiento Herrerista; los Grupos de Acción Unificadora; el Partido Obrero Revolucionario, de orientación Trotskista, y el Movimiento Revolucionario Oriental.

En su “Declaración Constitutiva”, redactada a inicios del mes de febrero de 1971, el germinal Frente Amplio planteaba:

"La coyuntura histórica conducía a una polarización entre el pueblo y la oligarquía que se hubiera cumplido de cualquier modo, ya que los trabajadores, los estudiantes y todos los sectores progresistas resistieron las imposiciones antinacionales. Pero la regresividad y violencia de la política gubernamental, sin precedentes, en el correr del siglo, ofició como un acelerador en el proceso de enfrentamiento, en la conciencia colectiva de cambios urgentes y profundos, en la necesidad de instrumentar un aparato político capaz de aglutinar las fuerzas populares auténticamente nacionales para agotar las vías democráticas a fin de que el pueblo, mediante su lucha y movilización, realizara las grandes transformaciones por las que el país entero clamaba”.

A los pocos meses, en noviembre de 1971, tuvo lugar su primera contienda electoral; allí, en un viciado acto eleccionario, la fórmula presidencial Líber Seregni- Juan José Crottogini, obtuvo el 18,29% de los sufragios. Acababa de surgir una nueva fuerza en Uruguay que ponía en duda el histórico bipartidismo.  

La próxima cita con las urnas se demoraría muchos años, una sangrienta dictadura cívico militar –apoyada y dirigida por EEUU, sectores conservadores del Partido Colorado y la cúpula castrense-, asoló al país desde 1973 hasta 1984. Durante aquellos años oscuros el FA sufrió la violencia y la represión; sus dirigentes fueron apresados, otros asesinados y varios tuvieron que exiliarse.

En agosto de 1984, tuvo lugar otro de los momentos trascendentales en la vida del Frente; la redacción de “las Bases Programáticas de la Unidad” que consistían en las líneas fundamentales de acción y organización al interior del movimiento. Entre sus proyectos se destacaban: impulsar una reforma agraria que transformase integralmente la estructura del sector agropecuario del país; la estatización del sistema bancario, para ponerlo al servicio de los intereses populares y nacionales; y el control de los precios esenciales de la economía, incluyendo los componentes de la canasta básica.

Desde la apertura democrática, mediante un discurso amplio, conciliador y de centro izquierda, el FA no bajó del piso electoral del 20%; gracias a dicha performance, desde 1994 ha convalidado elección tras elección la Intendencia de Montevideo. Por otra parte, aquella apertura ideológica y discursiva le ha permitido, desde las elecciones de 2004, mantenerse al frente del poder ejecutivo de la nación. Por último, actualmente, luego de las elecciones nacionales de octubre de 2014 y las departamentales y municipales de mayo de 2015, cuenta con 50 diputados y 16 senadores, sumado a las intendencias de Canelones (Yamandú Orsi), Montevideo (Daniel Martínez), Paysandú (Guillermo Caraballo), Salto (Andrés Lima), Río Negro (Oscar Terzaghi) y Rocha (Aníbal Pereyra).

A lo largo de sus 45 años de vida, el Frente Amplio ha buscado mantener sus bases programáticas, mientras que su estructura interna no ha dado margen a la burocratización y al enquistamiento. Por su presidencia han pasado personalidades de diversas facciones como lo fueron Líber Seregni, Tabaré Vázquez, Jorge Brovetto y Mónica Xavier. Esa idiosincrasia sumada a un fuerte trabajo de base y con las bases ha permitido que en el interior de sus filas puedan convivir personalidades y partidos disímiles. Actualmente dicha heterogeneidad, que tanto enriqueció al Frente, lo está frenando en su desarrollo, a la vez que obstaculiza su capacidad de concretar anhelados proyectos programáticos; esta situación llevó a que su actual presidenta, Mónica Xavier, presentase su renuncia en el plenario realizado en agosto último, señalando: “Todos los aquí presentes sabemos de los esfuerzos que se han hecho para encontrar alguna fórmula de acuerdo, que contemple los estatutos, resoluciones políticas y respete la voluntad expresada por el pueblo frenteamplista. Pero lo cierto es que, hasta ahora, ninguna de las propuestas nos ha permitido salir de un atolladero que ya no nos podemos permitir extenderlo más. No podemos perpetuar disensos, debemos ser capaces de construir consensos. Siempre dispuestos a escucharnos para superar diferencias y para poder contribuir a la síntesis, que implica llegar a acuerdos mucho más profundos que circunstanciales sumas de partes”.

En mayo de 2016 el Frente Amplio tendrá elecciones internas para renovar sus organismos de dirección; una oportunidad para aunar criterios, afianzar pilares ideológicos, y porque no pensar en cumplir otros 45 años más… rememorando aquella vieja canción uruguaya… a redoblar muchachos la esperanza, que su latido insista en nuestra sangre para que ésta nunca olvide su rumbo.