Nace en Uruguay un nuevo aliado para Jair Bolsonaro y Sebastián Piñera

01.12.19

Nace en Uruguay un nuevo aliado para Jair Bolsonaro y Sebastián Piñera

Tras un reñido balotaje la fórmula del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou y Beatriz Argimón, se consagró victoriosa por cerca de 30 mil votos y asumirá la presidencia el próximo 1º de marzo.

Hace poco más de un mes, los resultados de las elecciones nacionales habían dejado un sabor amargo en el oficialismo; aún logrando una importante diferencia de más de 10 puntos con sus inmediatos perseguidores -39,2 a 28,6-, el futuro era por demás incierto para la fórmula frenteamplista conformada por Daniel Martínez y Graciela Villar.

El primer objetivo, que era ganar se había logrado, pero no así el tan ansiado 50% más 1 de los votos; el temible balotaje sería inevitable, tendría lugar el domingo 24 de noviembre entre el Frente Amplio (FA) y el Partido Nacional (PN).

Si bien en anteriores oportunidades -2009 y 2014- el frente ya había salido airoso de aquellas definiciones, ahora la situación era muy distinta. ¿Qué fue lo que ocurrió?

En primer lugar, el arco opositor se encontró más unido que nunca. La noche del 27 de octubre, ni bien la Corte Electoral brindó los primeros resultados del escrutinio, tanto Ernesto Talvi (Partido Colorado) como el ex jefe del Ejército Guido Manini Ríos (Cabildo Abierto), que se ubicaron en el tercer y cuarto puesto con el 12,3% y 11,2% respectivamente, corrieron a respaldar a la fórmula nacional. “El gobierno que viene es un gobierno multicolor, encabezado por el Partido Nacional" arengaba un exaltado Lacalle Pou.

A los pocos días, a aquella vertiginosa alianza multicolor se le sumó el socialdemócrata Partido Independiente (PI) encabezado por el senador Pablo Mieres, y el Partido de la Gente, cuyo máximo exponente esel empresario Edgardo Novick; las esperanzas del oficialismo por mantenerse en el gobierno nacional comenzaban a desplomarse rápidamente. Más aún teniendo en consideración que a lo largo de sus casi quince años de mandato ininterrumpido, ciertos sectores minoritarios -como el Movimiento de Independientes 26 de Marzo (MI26M)- habían decidido alejarse del frente; “pequeñas sangrías” que a esta altura serían heridas mortales.

En segundo lugar, otra gran diferencia con los balotajes anteriormente disputados fue el desgaste de la gestión y los números arrojados por la economía y la “inseguridad”.

Durante los tres mandatos se sucedieron episodios que indefectiblemente fueron desgastando la imagen pública del Frente Amplio y su proyecto “progresista”: las quiebras de las aerolíneas de bandera Pluna y Alas Uruguay, la tormentosa renuncia del vicepresidente Raúl Sendic en 2017, el conflicto con los ambientalistas por la pastera Ex Bosnia de la empresa finlandesa UPM Kymmene -y las proyecciones de una segunda en el corto plazo-, el aumento de los campos destinados al monocultivo de la soja transgénica, y el “zigzagueante” proceder ante los reclamos por verdad y justicia de las organizaciones de Derechos Humanos frente a los actos cometidos durante la dictadura cívico militar (1973-1985), entre otros.

 En cuanto a la economía, los datos duros reflejan un estancamiento, que por otra parte no se asemeja -ni remotamente- a los índices de éste lado de la orilla del Plata. Un déficit fiscal del 4,9% del Producto Bruto Interno (PBI); una tasa de desempleo, que si bien había bajado a niveles de 5% en medio del auge económico de años anteriores, en el mes de setiembre de 2019 se ubicó en un 9,5% -lo que representó 0,8 puntos porcentuales superior respecto al mismo mes del año anterior-; y un Índice de Precios del Consumo (IPC) que registró una suba del 0,7 durante el último mes y una inter anual del 8,34%.

Con respecto al rubro de la “inseguridad”, el incremento de rapiñas, hurtos y homicidios en Uruguay fue una temática nodal en la última campaña electoral. Retomando las cifras brindadas por el Ministerio del Interior en marzo último, comparando las estadísticas de 2017 y 2018, se incrementaron las rapiñas en todo el país el 53,8%, los hurtos un 25% y los homicidios lo hicieron 45,8 %; números que se mantuvieron altos en pleno año electoral.

Fue bajo dicho panorama que Luis, el hijo del ex presidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995), con un discurso centrado en “la emergencia de la seguridad”, la transparencia y un ordenamiento de las cuentas públicas para controlar el déficit fiscal, comenzó a ganar adeptos. Ya en las elecciones presidenciales de 2014 había recolectado un 30,8% de los votos en la primera vuelta y un nada despreciable 43,3% en el balotaje.

Para esta nueva contienda, el arco opositor al Frente Amplio ya había aprendido la lección y rápidamente se unió en pos de alcanzar el gobierno. El resumen más sensato de aquella alianza “multicolor” lo brindó, hace pocos días, en un video el líder de Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos; allí, arengando a sus votantes sostuvo: “desde el gobierno sistemáticamente han atacado a la institución armada, hoy les piden su voto (…) los soldados les contestamos que ya los conocemos”.

Tras publicarse los apretados resultados definitivos del pasado 24 de noviembre, evidentemente los intentos del Frente Amplio por cambiar el rumbo de las elecciones no alcanzaron. Tanto el anunció de que el ex presidente José “Pepe” Mujica y el actual ministro de Economía, Danilo Astori, integrarían un eventual gabinete -a cargo de las carteras de Ganadería, Agricultura y Pesca y Relaciones Exteriores, respectivamente-, como el ingreso del intendente de Canelones Yamandú Orsi como nuevo jefe de campaña, la presentación del documento “¿Cómo llegamos a la cifra de 90.000 nuevos puestos de trabajo? o la masiva “ola esperanza” no fueron suficientes para dar vuelta la taba.

Ahora los uruguayos comenzarán a comprender en carne propia lo que es el cambio…