Miro como te vas adentrando en la niebla y empiezo a recordarte...

16.05.14

Miro como te vas adentrando en la niebla y empiezo a recordarte...

Este 17 de mayo de 2014 van a cumplirse cinco años del fallecimiento de Mario Benedetti; cinco años en los que cada día se lo extraña un poco más. ¿Como no añorar sus poemas, sus novelas y sus piezas teatrales? y por qué no, hasta su pequeña pero interesante participación en la película El lado oscuro del corazón. Aquí, un breve recuerdo de un hombre que hizo de su arte y la política una sola práctica. 

Aquel oriundo de Paso de los Toros (Tacuarembó, Uruguay), dejó una marca en la cultura latinoamericana, que el paso de los años no borrará jamás. ¿Acaso alguien cree que perderá vigencia un poema como No te salves? ¿O la pieza teatral Pedro y el Capitán?

Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia o simplemente Mario, no fue solo un versátil hombre de la pluma que incursionó en poesía, literatura, teatro y hasta compuso canciones; también fue un artista comprometido y vinculado con su sociedad, siempre buscando recortar la brecha entre lector y autor, brindándole voz a los eternos excluidos del sistema. Si bien sus primeras obras (Poemas de la oficina, Montevideanos y La Tregua, entre otras), de las décadas de 1940 y 1950, exhibían temáticas como la monotonía de la clase media montevideana y el quietismo intelectual del Uruguay, fue a partir de 1959, año bisagra para el autor, donde sus trabajos comenzaron a politizarse, camino que nunca más abandonó hasta su muerte, en mayo del 2009.

Ya en la década de 1960, mientras el modelo económico y político uruguayo mostraba fuertes signos de descomposición (manifestaciones estudiantiles, huelgas obreras y marchas cañeras de la Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas), Mario amplió su participación dentro del Partido Socialista Uruguayo (PSU), a la vez que redactó El país de la cola de paja (1960) y Gracias por el fuego (1965); obras con un fuerte contenido político que tenían como epicentro un ataque a la oligarquía uruguaya y al corrupto sistema político imperante. De ese peregrinaje surgió la relación con Raúl Sendic, por entonces miembro del PSU y futuro fundador del Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T). Dicho vínculo llegó a ser tan estrecho que Benedetti acogió, durante varios meses en su apartamento de 18 de julio, al por entonces clandestino y perseguido dirigente tupamaro.

Al final de aquella década , Mario Benedetti realizó varios viajes y estadías extensas en la Cuba de Fidel Castro. Allí llegó a formar parte del jurado de Casa de las Américas, entre otras múltiples actividades. Por su parte, el clima político uruguayo de esos años comenzaba a avizorar lo que más tarde se concretaría con el golpe cívico militar de 1973. Los primeros indicios fueron las promulgaciones de Medidas Prontas de Seguridad (que recortaban libertades individuales), el aumento de la censura en los medios de comunicación, el desarrollo de movimientos parapoliciales (Comando Caza Tupamaros) y las organizaciones violentas de derecha (Movimiento Nueva Generación, la Coalición Renovadora de Estudiantes Independientes y la Juventud Uruguaya de Pie).

Ante ese panorama, Mario, por entonces escritor del semanario Marcha, decidió redoblar la apuesta en aras de un mundo más equitativo, con menos violencia y mayor participación ciudadana, acción que es posible de apreciar desde dos planos fuertemente vinculados entre sí, uno el literario, otro, el político. Del primero se desprenden las obras El cumpleaños de Juan Ángel (1971), escrita en Cuba y dedicada a Sendic, que narra la incorporación de un ciudadano de clase media urbana a un movimiento armado revolucionario; y el poemario Letras de Emergencia (1967-73), el cual reúne poemas como: No me pongas la capucha, Seré curioso, Las palabras y Oda a la pacificación, todos con un fuerte contenido político de protesta. En cuanto al plano político, su compromiso social se tornó aún más palpable tras su incorporación, junto a otros artistas, al Movimiento de Independientes 26 de Marzo, con miras a las elecciones presidenciales de 1971. Aquella agrupación de reciente fundación se integró al Frente Amplio (FA) como brazo político y legal del MLN-T. Allí, además de ser uno de los más visibles oradores del movimiento, Benedetti fue miembro del Consejo de Dirección del diario La Idea, herramienta propagandística del mismo.

Aquel clamor por cambios políticos, equidad social, reforma agraria y el fin de la censura, terminó de la peor manera imaginada. Tras la victoria fraudulenta del Partido Colorado en las elecciones presidenciales, el mismo partido encabezado por Juan María Bordaberry, junto a un amplio sector de las fuerzas Armadas, protagonizó el golpe cívico militar del 27 de junio de 1973, golpe que asolaría al país durante doce años.

Dicho episodio, sumado a constantes amenazas de muerte, obligaron al escritor a tener que emprender un extenso periplo de exilio, que lo llevaron a vivir en Buenos Aires, Lima, La Habana y Madrid. Durante esos largos años de sufrimiento, Benedetti no olvidó su tierra natal. En innumerables entrevistas y encuentros hizo referencia a los hechos de tortura y persecución política que se vivían en Uruguay, mientras que su pluma siguió haciendo mención a dichos episodios, la pieza teatral Pedro y el Capitán (1979) y el poema Me voy con la lagartija (1979), hablan por si solos.

Esa voluntad de no permanecer ajeno a su contexto político y social lo acompañó a lo largo de su vida, haciendo de Benedetti uno de los más entrañables escritores latinoamericanos del siglo XX. Hoy se cumplen cinco años de su partida y desde este pequeño espacio no queríamos dejar pasar la oportunidad de recordarlo y decirle gracias. 

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero,
compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela (…)

M. Benedetti. Vamos juntos.