La ofensiva multidimensional contra Venezuela

12.05.13

La ofensiva multidimensional contra Venezuela

Es de vital importancia analizar cuales fueron los errores que conllevaron a que Nicolás Maduro pierda 600 mil votos respecto a la elección, poco meses atrás de Hugo Chávez. Esa pérdida es la precondición necesaria para la embestida que se intenta por estas horas. Pero, ante el llamado de Henrique Capriles Radonski, a desconocer los resultados electorales del domingo pasado, la prioridad es enfrentar ese zarpazo y para ello es conveniente precisar algunos hechos.

1 – La situación, que genera intranquilidad en los partidarios de la Revolución Bolivariana, debe permitirnos estar activos y alerta, pero no confundidos. Un resultado electoral, no es una radiografía precisa de la relaciones de fuerza en una sociedad. Es un dato a tener en cuenta, pero a menudo es un dato que tomado sin precauciones, conduce a grandes equívocos. Los analistas y politólogos que habitualmente vemos en medios de comunicación masivos suelen apoyarse en resultados electorales y en otros elementos aún más endebles, como las encuestas y los chismes de pasillo, para sacar sus conclusiones. Así nos acostumbramos a razonar políticamente en el marco de esas estrechas coordenadas. 

Pues bien, un resultado electoral no es un instrumental preciso y univoco, y en algunas circunstancias, expresa una realidad muy distinta a la relación de fuerza real, existente en una sociedad dada en un momento determinado. Lo ocurrido en Venezuela en esta elección es un ejemplo extremo de esa posibilidad, y los partidarios de la Revolución no debemos confundirnos en este punto. Las relaciones de fuerza a nivel social no muestran una paridad sino una clara supremacía bolivariana (que no se vio plasmada en las urnas por motivos que corresponde estudiar). Las fuerzas bolivarianas cuentan con un partido político que suma millones de participantes, tienen un programa de gobierno sólido y cuidadosamente elaborado, comparten definiciones ideológicas sustantivas, ostentan un grado de unidad en todo mayor que el opositor, cuentan con las Fuerzas Armadas alineadas de su lado, y con una reserva popular que superan el millón. 

Contrariamente, la oposición no cuenta con organizaciones de masas y con arraigo; no tiene ni puede tener, un programa de gobierno definido con el que acuerden el conjunto de sus votantes; sus fracciones internas (tanto en términos de clases y fracciones de clase, como en cuanto a fracciones políticas) están cruzadas por infinidad de contradicciones (que solo coinciden en la oposición al Gobierno), cuentan seguramente, con elementos aislados dentro de las Fuerzas Armadas que no pueden asomar la cabeza, carecen de una reserva, y su lugar lo intentan ocupar con mercenarios importados. 

Esto no hace imposible la derrota bolivariana en el mediano plazo, pero muestra una correlación de fuerzas real, muy distinta a la que dicta la lectura lineal de meros resultados electorales.

2 – El dispositivo para desconocer resultados electorales y desde allí, llamar a la desobediencia civil y a movilizaciones populares para enfrentar a la Revolución Bolivariana, fue cuidadosamente preparado en cada elección en Venezuela en los últimos años. En cada ocasión, ese dispositivo no fue activado por la dirección estratégica opositora (si pretendieron activarlo elementos sueltos de esa oposición), porque los resultados electorales eran tan holgados que garantizaban el fracaso de la operación, y porque desde la dirección revolucionaria se tomaron recaudos que neutralizaban sus posiciones. En el referendo constitucional de 2007, Chávez admitió rápidamente una derrota, cuando el resultado final presumiblemente fue un triunfo por escaso margen, justamente para evitar que se activara ese curso de acción.

El elemento emergente de ese dispositivo omnipresente en elecciones, es la matriz de opinión de alcance mundial construida a lo largo de estos 14 años, pero particularmente reforzadas en esas ocasiones. La elección de octubre plasmó el ejemplo mejor logrado de esa línea de acción: en contra de la lógica y del olfato, buena parte de los enemigos de la Revolución Bolivariana habían llegado a convencerse, medios mediante, de que Chávez iba a ser derrotado por Capriles. El absurdo, había llegado a ser profundamente asumido en la psicología de muchos individuos, e incluso de los propios comunicadores encargados de propagarlo. Por la tarea de sembrar la confusión, brillantemente cumplida, merecen nuestra felicitación los mandantes estratégicos del enemigo, que seguramente se habrán congratulado al ver a sus propios alfiles tan genuinamente auto-confundidos, y no pocas veces habrán reído, al verlo que, de tan convencidos, no temían adentrarse en el ridículo. 

Esa pre-asunción del triunfo, hubiera cobrado relevancia y habría sido un activo invalorable para los estrategas enemigo, si el resultado hubiera sido un triunfo ajustado de Chávez: constituiría la materia prima necesaria para dar paso a una contraofensiva contra la Revolución. El resultado efectivo, en esa ocasión, impidió la puesta en marcha de esa línea de acción. El periodista argentino Jorge Lanata, fue el ejemplo paradigmático de lo descrito, incluyendo el ridículo, perfectamente ilustrado en el “off” al cierre del programa desde Caracas.  

3 – La dirección estratégica que comanda este dispositivo de alcance mundial, no es obviamente Henrique Capriles Radonski, sino el Departamento de Estado y las distintas agencias especializadas del aparato de estado norteamericano. Capriles es apenas, un títere mal armado. Esto es relevante, para saber la magnitud del dispositivo que se puso en marcha y al que hay que enfrentar en adelante: la denuncia de Capriles no es la denuncia de Capriles, es la diana que preanuncia un giro estratégico del imperialismo norteamericano, en la forma de enfrentar a la Revolución Bolivariana, y la puesta en marcha de un dispositivo de alcance mundial, que cuenta con el arco completo de las herramientas posibles para esta tarea, incluyendo la agresión armada.    

4 - Lo que discute Capriles Radonski, no es lo que dicen los medios, no es un resultado electoral que él, su comando y sus jefes saben que los desfavoreció. La discusión del resultado electoral es gatillo y catalizador para desatar una ofensiva multidimensional con el objetivo de trabar y gastar a la Revolución Bolivariana. 

5 – El enfrentamiento ya no es electoral y no es entre dos candidatos, no es Maduro contra Capriles Radonski. El enfrentamiento es de una revolución socialista, democrática, nacional, latinoamericana, y antiimperialista, contra el bloque capitalista-imperialista, liderado por Estados Unidos y bajo dirección del Departamento de Estado. La conexión local venezolana de ese dispositivo, es apenas un fragmento sin gran fuerza para trabar a la revolución y que sin duda seria derrotado si la lucha se redujera a Venezuela. La  verdadera fuerza de esta alianza es la que se encuentra en el exterior, y es ese elemento el que le da su potencia a la contraofensiva.

6 – La organización de la que proviene Capriles Radonski, Primero Justicia, fue financiada desde sus inicios por la NED (Nacional Endowment for Democracy), cuyo presupuesto lo aprueba el Congreso de los Estados Unidos y cuya aplicación corre por cuenta del Departamento de Estado. En la asignación de sus prioridades, también interviene la CIA. La NED a su vez, opera mediante 4 brazos principales, uno de ellos es el Instituto Demócrata Nacional (NDI, que financia a los ahijados del Partido Demócrata en el mundo) y otro es el Instituto Republicano Internacional (que financia a los protegidos del Partido Republicano). En el caso de Capriles Radonski y Primero Justicia, su financiación corrió a cargo del IRI, lo cual deja claro quién es el candidato opositor, por detrás del marketing electoral asumido a instancia de agencias publicitarias y asesores de imagen: un ultraderechista que en una realidad como la venezolana se encuentra atrapado entre impulsos contrapuestos, ya que para enfrentar electoralmente a la Revolución Bolivariana debe camuflarse de demócrata mientras que para disparar un mecanismo que permita desgastarla y derrotarla, debe recurrir a métodos fascistas como es el asesinato de militantes chapistas ya realizado. De ese mismo signo debería ser, en caso de que el objetivo contrarrevolucionario fuera cumplido, el gobierno de allí surgido. Para ese objetivo -un gobierno fascista en Venezuela- están trabajando los confundidos y bienintencionados comunicadores, que sabiéndolo o no, están realizando el trabajo sucio que Estados Unidos necesita realizar. 

7 - Puesto que el ataque corresponde a Estados Unidos y a su capital, y ya que su guerra la desarrollan en todo el mundo (como lo demuestran sus medios de comunicación), los latinoamericanos debemos dar respuesta contra esos objetivos y en esa misma escala: se debe atacar al capital y a la estrategia yanqui en toda Latinoamérica, en la misma medida que ese capital ataca a Venezuela. La tasa de ganancia y la radicalización de los procesos sociales, es la única ley que reconocen. Afectar a la primera y desatar la radicalización de los procesos en curso, es la forma de crear una fuerza objetiva que los haga retroceder. Se trata de hacer que los costos de la operación sean 10 veces mayores que sus potenciales beneficios.

Es la hora en que los gobiernos que se dicen solidarios con Venezuela, como los de Argentina, Uruguay y Brasil, concreten su solidaridad afectando intereses vitales de los Estados Unidos en el continente, como represalia ante este intento de traer la guerra a Sudamérica; es el momento para que los movimientos sociales y políticos muestren independencia y presionen a sus gobiernos para realizar lo que no quieran realizar; y de que todos, afectemos sus intereses por nuestros propios medios, allí donde los gobiernos, no lo quieran asumir.  

8 - Para Argentina, esta línea de intervención tiene un ángulo propio además del solidario: Malvinas es una de las piezas geoestratégicas, para el dispositivo de control militar del hemisferio del dúo anglosajón. El dialogo con Gran Bretaña, será una realidad cuando no sean pedidos, sino una fuerza real la que siente al Reino en una mesa con Argentina. Por motivos propios, por solidaridad con Venezuela, y para beneficio de toda Sudamérica, nacionalizar las principales empresas británicas en el país, no es una opción. Es un deber.  

 

DOSSIER SOBRE LA COYUNTURA VENEZOLANA

- Presentación del Dossier: El punto de bifurcación de la Revolución Bolivariana: el chavismo sin Chávez [leer]

- La votación presidencial: región por región [leer]

- La petición de recuento de votos como estrategia golpista, por Ángeles Diez [leer]

- ¿Brotará socialismo del chavismo?, por Claudio Katz [leer]