La crisis de 2008, la guerra comercial actual y las crisis latinoamericanas

05.09.18

La crisis de 2008, la guerra comercial actual y las crisis latinoamericanas

Hay importantes fenómenos de la historia que extrañamente pasan desapercibidos, a pesar de lo gigante que son. Uno de ellos fue para América Latina la crisis económica mundial que irrumpió en 2008. Si bien dicha crisis afectó a la región con una breve recesión en 2009, los efectos comenzaron a hacerse notar verdaderamente a partir de 2011, cuando las potencias comenzaron a acentuar sus políticas proteccionistas como forma de resolver el estancamiento económico que padecían. Lentamente China, Europa y ahora decididamente Estados Unidos tras el triunfo de Trump no han parado de cerrar sus mercados, devaluar sus monedas, aplicar políticas de nacionalismo económico y hasta entrar en un elevado grado de fricción mundial. La actual guerra comercial entre Estados Unidos y China (que no deja afuera en lo absoluto a Europa) es la consecuencia directa de la crisis que irrumpió diez años atrás y que ahora están intentando resolver.

Las consecuencias latinoamericanas de dicho desbarranco mundial se hacen notar cada vez con más fuerza en la región pero pocos analistas parecen entender su lógica. Por empezar, porque la irrupción de la crisis no fue explosiva, sino más bien gradual y porque sus efectos llegaron con cierto rezago al subcontinente. Citemos algunos ejemplos para poder entenderla. Quizás el efecto más claro de la crisis haya sido el continuo descenso de los precios de los productos primarios que exporta la región y el cierre de muchos de los mercados en los cuales tradicionalmente los países latinoamericanos ubicaban sus mercancías. Todo lo cual hizo y está haciendo estragos las balanzas comerciales en nuestra región, generando estancamiento económico y problemas económicos de todo tipo. La terrible crisis económica que enfrenta Venezuela actualmente no se debe a los desaciertos del chavismo o de Maduro, sino a un fenómeno muy concreto: la caída del precio del petróleo, el único bien que exporta dicho país (que pasó por arte de magia de los 160 dólares por barril a 40, aunque ahora haya recuperado algo). Con ello, ahora Venezuela está sumida en una crisis terrible de impredecibles consecuencias. El caso del referéndum colombiano por la paz que fue derrotado en 2016 o del triunfo presidencial del derechista Iván Duque en 2018 tienen la misma causa: fueron reacciones de descontento de la población contra el presidente Santos, especialmente por el malestar social y económico que estaban viviendo en ese país fruto del proteccionismo de las grandes potencias. La destitución presidencial de Dilma Rousseff en Brasil en 2016 responde a causas similares. Rousseff había obtenido su reelección en 2014 con la promesa de no hacer un ajuste económico, sin embargo como los efectos económicos en Brasil no dejaban de hacer estragos desde 2012, Dilma finalmente aplicó un ortodoxo plan de ajuste y estabilización. Con eso se alejó de muchos de sus votantes, rompió varias de las alianzas políticas que tenía sin que igualmente pudiera captar nuevas bases sociales o políticas y sin siquiera mejorar la situación económica. Ergo, con un panorama como este, el grueso de los actores políticos se unieron en el Parlamento para destituirla.

El caso argentino no es diferente: desde 2011 el kirchnerismo no paró de cerrar su economía para proteger al mercado interno de los efectos externos y que la población no sufriera la crisis. El problema es que hacer eso significó tener un claro estancamiento económico desde 2011 hasta la actualidad y sumar fricciones para que una buena parte de la sociedad optara por el cambio que Mauricio Macri prometía realizar. Si bien Macri cumplió su promesa y realizó un claro cambio económico (en el cual abrió la economía, se volvió dependiente del financiamiento externo, descuidó el mercado interno y apostó por las tasas bajas de interés internacionales) las consecuencias que actualmente sufre el país no se hicieron esperar: el nacionalismo económico de Trump, la crisis turca y los problemas de los mercados emergentes están llevando la situación argentina frente a las cuerdas, con  ataques especulativos y corridas cambiarias que amenazan arrasarlo con todo, incluso la presidencia de Macri misma.

Podríamos seguir citando casos similares, que van desde la estrepitosa derrota del PRI en México hasta la conflictividad represiva en Nicaragua, pasando por el abrupto cambio de timón que está realizando Moreno en Ecuador. Por ello, si tan solo fuera posible entender los efectos de la silenciosa crisis de 2008, quizás el pasado el pasado y el presente de la región podrían ser mejor comprendidos.

 

Julián Zícari. Economista. Doctor en Ciencias Sociales (UBA/Conicet). Acaba de publicar el libro Camino al colapso. Cómo llegamos los argentinos al 2001. Por editorial El Continente.

 

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