Ideología y/o desarrollo

19.03.13

Ideología y/o desarrollo

La dinámica de las matrices energéticas resulta vital en la geopolítica de la región para con el exterior, tan solo considerando que la nueva ecuación energética mundial impone a China un consumo creciente de recursos, contando una voracidad mundial en épocas de agotamiento cercano, paradójica y aniquilante condición del capitalismo tardío.

Por tanto, en la actualidad asistimos a una nueva “geografía de conflictos” trazada por la existencia, explotación y transporte de recursos energéticos, presión que responde a la progresiva demanda mundial y al lugar que ocupan en la reproducción técnico-industrial. Bajo este patrón, América Latina dificultosamente logra esquivar los efectos de un modelo de “acumulación por desposesión”, y mientras tanto las matrices energéticas adquieren una inusitada importancia, tanto si se pondera su creciente valor en el patrón global de intercambios, se considera su imbricación esencial con la defensa de la soberanía, como si se observa el papel que cumplen en el ciclo reproductivo de los seres vivos.

Siendo así las cosas, el analista Francesco Zaratti, opositor al gobierno de Evo Morales, tiene razón cuando afirma que la diferencia en la tarifa de electricidad entre el área urbana y la rural -la primera abona 0,63 $ bolivianos por kilowatio/hora mientras la segunda 1,59 $- era una mera excusa y que la verdadera razón de la nacionalización a fines de diciembre de 2012 de las cuatro empresas de electricidad de la española Iberdrola eran las ansias de “controlar la cadena energética”[1]. En buena hora, no se trata de un simple defasaje tarifario sino de una estrategia de largo aliento atenta a las condiciones globales, puesto que forma parte de una seguidilla de nacionalizaciones destinadas a que el Estado Plurinacional tenga bajo su mano la generación, trasmisión y distribución de la electricidad.

Ciertamente, ya en mayo 2010 el gobierno nacional tomó el control de todas las empresas que generan energía eléctrica y anunció una negociación con las empresas extranjeras que operaban en el país, y al mismo tiempo fueron revertidas al Estado las acciones de Red Eléctrica Española. En definitiva, el gobierno andino se ha hecho de gran parte de la generación y transmisión eléctrica, ahora también la distribución de la electricidad en Cochabamba, La Paz y Oruro se encuentra bajo su égida. Ya no caben dudas, entonces, que el “evismo” apuesta por hacer crecer el PBI a toda costa, y la energía es uno de sus pilares. Por esta vía, Bolivia trataría de responder de manera activa a las condiciones que le impone la tutela de países dominantes y trasnacionales omnímodas.

En todo caso, hoy por hoy, lo que resulta difícil es poder elegir entre la aseveración de Immanuel Wallerstein según la cual lo que se desarrolla siempre es -en verdad- la economía-mundo capitalista y la prescripción de Samir Amin, para quien la “desconexión” del mercado global soportada en el Estado, el desarrollo interno y la regionalización es un rumbo emancipatorio posible.

Y si esta elección se torna complicada, quizás valdría tener en cuenta una afirmación tajante de Salvoj Žižek, en la que indica una persistencia incansable: “…ya nadie considera seriamente alternativas posibles al capitalismo, mientras que la imaginación popular es perseguida por las visiones del inminente ‘colapso de la naturaleza’, del cese de toda la vida en la Tierra: parece más fácil imaginar el ‘fin del mundo’ que un cambio mucho más modesto en el modo de producción, como si el capitalismo liberal fuera lo ‘real’ que de algún modo sobrevivirá, incluso bajo una catástrofe ecológica global. De manera que se puede afirmar categóricamente la existencia de la ideológia en tanto matriz generativa que regula la relación entre lo visible y lo no visible, entre lo imaginable y lo no imaginable…”.



[1] Las  empresas nacionalizadas son Electricidad de La Paz (Electropaz), Luz y Fuerza de Oruro (ELFEO S.A.), Compañía Administradora de Empresas Bolivia S.A. (CADEB) y Empresa de Servicios (Edeser). Las acciones mayoritarias de éstas corresponden a Iberbolivia de Inversiones S.A. que pertenece al grupo Iberdrola de España.