Golpe coloca en riesgo a la política externa brasilera, dice Amorim

03.09.16

Golpe coloca en riesgo a la política externa brasilera, dice Amorim

Compartimos con nuestros lectores la entrevista al Dr. Celso Amorim, realizada y publicada por la Agencia PT de noticias de hace poco más de un mes. La misma ha sido editada en portugués y traducida al español por integrantes de la Cátedra de Historia de América III (B) de la carrera de Historia de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (FFyL-UBA). Consideramos de interés amplificar la voz de quien fuera Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil durante la presidencia de Itamar Franco y luego de Luiz Inácio Lula da Silva, y hasta hace pocos meses, Ministro de Defensa de la última Presidencia democráticamente electa.

Breve introducción a la entrevista al Dr. Celso Amorim

Los momentos dramáticos en los que se agita la República Federativa del Brasil y en Latinoamérica, particularmente luego de la reciente confirmación del Senado de la destitución de la presidenta electa en las urnas, realzan el peso específico de sus palabras, dedicadas a la nueva política del interinato desplegada por un viejo conocido en Itamaraty, José Serra, del Partido Social Demócrata Brasilero (PSDB o tucanos) y de lo que puede acontecer de aquí en adelante. Para ello, repasa la política “Activa y Altiva” inaugurada por Lula, sus logros, y enfatiza en los peligrosos costos que acarrea reinsertarse en el concierto de países que subordinan su política exterior a los fines de cerrar los procesos orientados a la multilateralidad. Desde este aspecto trabaja conceptualmente los vínculos entre la defensa de los intereses colectivos y su correlato en la política exterior, diferenciándola de la política exterior de las minorías económicamente intensas.

 

Nos atrevemos también a insinuar que existe en esta entrevista un mensaje orientado a los nuevos cuadros de Itamaraty forjados al calor de la experiencia política del petismo, siendo el Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil un espacio de poder relativo sumamente importante hacia el interior del Ejecutivo de la República, mucho más si lo analizamos comparativamente con la distribución de poder de las carteras en cualquier país de América Latina. Lo podemos ver reflejado en la intensidad con que se ha manifestado  durante estos últimos 15 años en el proceso más sólido de integración regional en Latinoamérica, cuyo corazón ha sido el MERCOSUR, luego la UNASUR, en la participación como fundador de los llamados BRICS y en la participación al más alto nivel en el concierto de naciones, cuyo punto álgido, se manifestó en la iniciativa envolvente para desempantanar la situación de la República Islámica de Irán. Los avances actuales por la vía pacífica le deben mucho a la doctrina “Activa y Altiva” de Itamaraty.

 

Golpe coloca en riesgo a la política externa brasilera, dice Amorim

Para el ex Canciller y Ministro de Defensa, el impeachment provocó una división en la sociedad y redujo la credibilidad del país en el exterior.

Al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores (MRE) durante los dos gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva, el diplomático Celso Amorim fue uno de los principales propulsores de la construcción de un nuevo modelo de política internacional.

En una postura “altiva” –es decir, sin someterse a los intereses de otras potencias– y activa –por influenciar la agenda internacional–, el Brasil pasó a contribuir a un nuevo orden mundial caracterizado por el multilateralismo.

La derrota del Área de Libre Comercio de las Américas, mediación en los conflictos internos de América del Sur, integración de América Latina y la aproximación de África son algunas de las marcas de éstas políticas. Fueron hechos que hicieron que Amorim fuese considerado el “Mejor Canciller del Mundo”, en 2009, por David Rothkopf, comentarista de la revista norteamericana “Foreign Policy”.

A la agencia PT, el diplomático manifestó preocupación con los rumbos que el MRE tomó después del impeachment que alejó a la presidenta Dilma Rousseff. Amorim va más allá de los aspectos legales de este destitución y afirma: “Una cosa muy importante es la credibilidad, y la legitimidad, y en esto el Brasil perdió mucho”. En la entrevista, hace un balance de la política externa a partir de 2003 y explica porque el país se tornó un líder mundial.

Abajo la entrevista completa:

E: ¿Cómo evalúa la gestión interina del Ministro de Relaciones Exteriores, José Serra (PSDB)?
A: Yo veo, como muchos brasileros, preocupación porque Brasil está perdiendo uno de los más importantes activos que creó en los últimos años, y tal vez entrando en algunos acuerdos y tratativas que resistimos en la época en que estábamos en el gobierno. Y que pueden modificar, de manera significativa, el perfil de la sociedad brasilera.
Mi preocupación aumentará, porque no sabemos cuánto esto va a durar. Hago énfasis en desvincular cualquier aspecto personal. Parece ser una orientación de gobierno que tiene una falta de compromiso con la propia plataforma con que fueron a la elección de 2014.
Yo temo mucho que cosas como la integración sudamericana, la integración africana, nuestros pleitos en el Consejo de Seguridad –no estoy presumiendo nada, fueron cosas declaradas y dichas–  con la simple prisa por negociar acuerdos comerciales queden en una posición muy débil. Lo veo con mucha preocupación.

E: Serra tiene demostrado mucho empeño en buscar nuevos acuerdos para el país, como si ésta fuese la tarea más importante del MRE. ¿Cuál es su opinión sobre ésta política de reducir la diplomacia a las relaciones comerciales?

A: Es una gran ilusión de hace tiempo, cuando la menciona suena bárbaro. Pero a la hora en que usted va a negociar, las condiciones son mucho peores de cómo fueron enunciadas y las exigencias y demandas son mucho mayores. No estoy en contra de los acuerdos. Fui ministro de Itamar Franco, cuando comenzamos a discutir un acuerdo con la Unión Europea, esto evolucionó y cuando llegaron las propuestas concretas eran muy insatisfactorias. Y lo son hasta ahora.

No hay razón, por ejemplo, para abrirle la mano a nuestra política de patentes de remedios genéricos a cambio de concesiones pequeñas, además, por un producto cualquiera como azúcar o carne. No podemos cambiar productos de alto valor tecnológico para que la gente se quede produciendo materia prima.

E: No son pocas las veces en que la política internacional es dejada de lado cuando se discuten propuestas políticas. ¿Cuál es, en su evaluación, la importancia de la diplomacia para un gobierno?

A: La política externa de una país es la manera como un pueblo se reconoce, o como debería ser reconocido. Entonces, ésta política es muy importante. Ella ayuda a construir la imagen que hacemos de nosotros mismos. Esto es la vida. Es la relación con los otros lo que nos define. Nadie se define solo sin relacionarse. Por eso creo que esta política externa del expresidente Lula, activa y altiva (cuando fui ministro, por eso puedo hablar mejor), era algo que las personas adolecían hasta entonces. No es que no se había hecho nada, pero antes, era como si Brasil jugase en segunda división, debajo de su potencial. El presidente colocó al Brasil donde debía estar: entre las grandes naciones.
El Brasil es un territorio grande, con la quinta mayor población, séptima economía del mundo, con la diversidad cultural que tenemos, la pluralidad de culturas que se formaron aquí, que se desarrollaron, se mixturaron. Las personas perciben esto en Brasil y perciben esto en Lula. Esto es muy importante para la autoestima del Brasilero.

E: ¿Cómo impulsó Brasil esta política externa que dejo de ser sumisa para ser “activa y altiva”?
A: El brasileño que está dependiendo de un interés económico específico puede tener otra visión. Pero el pueblo brasilero quiere tener una visión positiva de su país.
Hicimos esto al mismo tiempo que contribuimos con el bienestar del pueblo brasilero, evitando acuerdos negativos, que tendrían un impacto, por ejemplo, en políticas sociales de salud y hacia otros ámbitos de la vida nacional, sobre los cuales no queríamos perder autonomía.
Diversificamos nuestras relaciones. Pasamos a tener relaciones con los países de África, con India, con China, América Latina y el Caribe, y sin perder la buena relación con Europa. Yo había sido ministro antes, entonces lo puedo decir. Nosotros nunca fuimos tan demandados por los países europeos.

E: ¿Podemos afirmar que el Brasil se convirtió en un líder mundial?

A: El Brasil se convirtió en un líder de manera natural, sin precisar buscar este liderazgo. Por sus acciones, por su comprensión en algunos países de la región en momento difíciles. Por su actuación en la Organización Mundial del Comercio. El Brasil sabía que podía resignar de un interés específico para para hacer una alianza mayor. Es así la política y es así también la política externa.

E: ¿En mayo de 2010, la diplomacia brasilera protagonizó un diálogo con Irán. Fue este un punto alto de su política externa?

A: Fue, sin dudas, un punto muy importante. El Brasil nunca había tenido una actuación tan grande en un tema tan importante que tiene que ver con la paz mundial de manera tan presente.  Y nosotros produjimos un acuerdo que los países habían dicho que querían. El Brasil demostró que era posible hacer dialogar con Irán.

E: ¿El impeachment a la Presidenta Dilma cambia el curso de esta diplomacia?
A: No voy a entrar en el problema de la legalidad – deje a los ministros del Supremo hablar sobre esto- la credibilidad del Brasil fue muy afectada. Hubo una división fuerte en Brasil. Diferente de cuando hubo impeachment a Collor, que el Brasil se unió.
La percepción de un país dividido no es muy favorable, de cualquier manera, es una realidad. Es diferente si ellos ganasen una elección. Yo estaría insatisfecho, es más, tendría que aceptar la voluntad popular. Una cosa muy importante es la credibilidad y la legitimidad, y en esto Brasil perdió mucho.

Link a la versión original

 

http://www.pt.org.br/golpe-coloca-em-risco-a-politica-externa-brasileira-diz-amorim/