Elecciones 2015: Argentina para armar…

02.11.15

Elecciones 2015: Argentina para armar…

Con miras al balotaje del próximo 22 de noviembre, Flor Socoloff realiza un análisis sobre la coyuntura argentina en los últimos meses y las fuerzas políticas intervinientes, atendiendo también las implicancias que tiene este proceso electoral para la región latinoamericana.

El 2015 se ha caracterizado por ser un largo año para la política nacional argentina, plagado de elecciones en todos los niveles ejecutivos (presidencia, gobernadores, intendentes) y legislativos (diputados y senadores) a lo largo y ancho del territorio. De las 23 provincias que componen nuestro país más la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sólo Corrientes y Santiago del Estero no tuvieron elecciones de gobernador y/o jefe de gobierno. Este agitado calendario electoral a nivel local tuvo su broche de oro el pasado domingo 25 de octubre con las elecciones generales para la presidencia de la Nación cuyo resultado definitivo quedó en suspenso hasta el balotaje del 22 de noviembre, debido a la acotada diferencia entre los dos principales candidatos: el gobernador de la Pcia. De Buenos Aires y representante del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, y el jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (CABA) y candidato de Cambiemos, Mauricio Macri. Tras esta catarata electoral, repasemos el complejo mapa político que se inaugura a partir del 10 de diciembre…

 

Los candidatos

Sin duda, el año electoral ha estado signado por la “carrera” hacia la presidencia, por lo que cada elección provincial adquiría automáticamente una dimensión nacional. La primera parte del año nos invadió el trajín de la construcción de las alianzas y acuerdos electorales, las disputas, las tensiones, las rupturas. Este proceso dio lugar finalmente a la consolidación de un candidato único presidencial del Frente para la Victoria (FPV) que contiene las fracciones mayoritarias del Partido Justicialista (PJ), la consolidación de la alianza Cambiemos resultado de la unidad entre la Unión Cívica Radical (UCR)-Propuesta Republicana (PRO) liderada por Macri y, por último, el candidato del Frente Renovador (FR) Sergio Massa quién conformó la alianza UNA con el gobernador cordobés peronista Juan Manuel de la Sota. Luego de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), estos tres candidatos fueron acompañados con las candidaturas a presidente de Margarita Stolbizer (Progresistas), Adolfo Rodríguez Saa (Alianza Compromiso Federal) y Nicolás del Caño (Frente de Izquierda y de los Trabajadores), los dos primeros candidatos desgajados de alianzas previas como UNEN (Socialistas, UCR y la Coalición Cívica) o el PJ. El acento de la campaña fue puesto en el limitado debate entre la “continuidad” que implicaría un gobierno de Scioli o el “cambio” posible con una presidencia de Macri o Massa, teniendo en cuenta el fin del mandato de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y la imposibilidad de presentarse a una nueva elección; quedando licuada la discusión más profunda respecto al devenir del país, las políticas de largo plazo, el rol del movimiento obrero, la integración regional así como el rumbo de Latinoamérica y la Argentina en contexto de recesión mundial.

Este complejo panorama de fragmentación electoral, expresada en la multiplicidad de candidaturas, reflejó claramente la fractura social que atraviesan las fuerzas principales en nuestro país. Desde 2012 el movimiento obrero se encuentra partido en cinco centrales sindicales, tres para la Confederación General del Trabajo (CGT) y dos de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA): CGT “oficial” conducida por el metalúrgico Caló; la CGT “disidente” conducida por el camionero Hugo Moyano, y la CGT “Celeste y Blanca” liderada por el gastronómico Barrionuevo además de los “independientes” y los denominados gremios “gordos” (Sanidad, Luz y Fuera, UOCRA); por otro lado, la CTA liderada por el docente Hugo Yasky, y la otra fracción de estatales liderada por Pablo Michelli. Las cámaras patronales también se encuentran divididas, mientras este año se concentró la ruptura final de la “Mesa de Enlace” con el portazo de la Federación Agraria Argentina (FAA), alianza construida luego de 2008 al calor de la pelea por la “125” o las “retenciones” y conducida por la Sociedad Rural Argentina (SRA), además de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), CONINAGRO. Aún más durante agosto el cambio de mandato al interior de la Unión Industrial Argentina (UIA), generó la fractura por un lado entre los sectores agroindustriales y los industriales, pero fundamentalmente entre las sectores más “ricos” y las cámaras de “medianas y pequeñas” empresas (CAME, PyME y FEDECAMARAS). Los tres candidatos centrales tuvieron dentro de sus fuerzas, referentes del movimiento obrero, de las patronales agrarias e industriales. Con este paisaje los argentinos fuimos a votar…

 

Rompecabezas: elecciones provinciales

En primer lugar, los resultados de las elecciones provinciales a gobernador fueron armando un enredado mapa de fuerzas a escala nacional que anticiparon el resultado de las elecciones generales a la presidencia. El saldo electoral provincial fue el siguiente: la gobernación de la mayoría de las provincias las retuvo el oficialista FPV quién gobernará en los próximos años Salta, Tucumán, Formosa, Chaco, Catamarca, La Rioja, San Juan, Entre Ríos, Misiones, Santa Cruz y Tierra del Fuego. La alianza UNA, logró retener Córdoba de la mano del gobernador Schiaretti aliado de De la Sota, Chubut y Neuquén, así como ganó la gobernación de Jujuy en una alianza UNA-CAMBIEMOS (PRO) dándole la victoria al radical Morales. De la mano de CAMBIEMOS-PRO quedaron la Ciudad de Buenos Aires, cuyo actual jefe de gobierno es Macri, Mendoza a partir de la alianza UCR-PRO y se alzó el último 25 de octubre, con el pez gordo, la provincia de Buenos Aires. El segundo gran distrito electoral, Santa Fe, quedó en manos del Socialismo -liderado por Binner-, luego de un casi empate técnico entre los candidatos del Socialismo-PRO-FPV. Por su parte, San Luis, renovó la histórica dinastía de los Rodríguez Saa, con una nueva gobernación de Alberto frente a la candidatura presidencial de su hermano y ex presidente Adolfo. En Río Negro el gobernador Weretilneck, ex kirchnerista y simpatizante lejano de Massa, retuvo la gobernación frente al candidato del FPV. El recorrido electoral estuvo lejos de ser armonioso con denuncias de fraude en las elecciones en Santa Fe y Tucumán, así como un triunfo ajustado en balotaje del candidato del PRO en la Ciudad de Buenos Aires.

Pero sin duda, el dato de color fue el histórico triunfo de la candidata del PRO y vice jefa de gobierno María Eugenia Vidal, que se alzó con la gobernación de la provincia de Buenos Aires, luego de 28 años de victoria del PJ. Si bien las últimas encuestas preveían un ajustado triunfo del candidato del FPV Aníbal Fernández, frente a los resultados obtenidos por dicha fuerza en las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) en las que FPV obtuvo entre los dos candidatos (Ferández-Domínguez) 3.103.063 (40,43%) votos frente a los 2.263.430 (29,43%) de CAMBIEMOS-PRO que llevaba como única candidata a Vidal, las mismas no anticiparon el triunfo final de la vice-jefa de gobierno. De acuerdo al escrutinio provisorio la futura gobernadora obtuvo 3.478.505 (39,49%) frente a los 3.098.900 (35,18%) votos obtenidos por el candidato del FPV. Claro está que más que un “desgajamiento” de los votos del FPV que obtuvo tan sólo cinco mil sufragios menos, el salto en 1.200.000 votos de Vidal tuvo que ver con la incorporación de un nuevo caudal de votos que no habían sufragado durante las PASO.

En definitiva, el próximo presidente deberá asumir los dos principales núcleos urbanos (CABA-Conurbano-Pcia. De Buenos Aires) gobernados por el PRO; el NOA-NEA, así como el Sur más austral de nuestro país, controlado por el FPV; mientras el tercer distrito electoral, la estratégica provincia de Santa Fé, gobernada por el socialismo de Miguel Lifschitz y, el cuarto, la provincia de Córdoba gobernada por el massista-delasotista Schiaretti.

 

Presidentes en campaña

Como mencionábamos previamente, las elecciones generales del 25 de octubre arrojaron una ajustado resultado entre el gobernador de la pcia de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el jefe de gobierno de CABA Mauricio Macri lo cual forzó la definición final del próximo presidente por medio de un balotaje. El primer dato a tener en cuenta es que ambos candidatos han gobernado durante los últimos ocho años los dos principales distritos, lo cual les permitió catapultarse hacia una candidatura con escala nacional. El segundo dato importante es la incorporación de 1.600.000 sufragantes entre las PASO y las elecciones generales, saltando la participación del 74,91% al 80,86%. La magnitud de la participación fue sin duda una sorpresa, pero fundamentalmente los nuevos votos aportaron el factor “inesperado” que hizo tambalear a las encuestas que apostaban por una diferencia entorno de 8-10% entre Scioli y Macri, augurando incluso algunas que el candidato oficialista podría obtener una victoria en la primera vuelta. Con estos votos que se incorporaron, de acuerdo a los datos del escrutinio, Daniel Scioli aumentó su caudal de votos llegando a 9.002.242 votos respecto a los 8.720.573 obtenidos en las PASO, es decir 300.000  sufragios más lo cual le permitió convertirse en el candidato más votado a nivel país. Frente a ello, Macri logró incrementar aún más la cantidad de votos pasando de 6.791.278 obtenido en las PASO a 8.382.610, es decir 1.600.000 votos más. Profundizando en un análisis cualitativo de los datos, dos hechos resultan interesantes, por un lado que la Candidata del PRO María Eugenia Vidal obtuvo en la provincia de Buenos Aires, 500.000 votos más que su candidato a presidente y, en contraposición el candidato del FPV, Fernández, obtuvo en la provincia 300.000 votos menos que su candidato a presidente Scioli. El segundo hecho significativo es que Macri, le ganó a su competidor Sergio Massa, el enorme caudal de sufragios de la provincia de Córdoba que había obtenido su aliado en UNA Juan Manuel de la Sota en donde el FPV quedó en tercer lugar. Ambos datos permiten mostrar la significativa ventaja que obtuvo Macri quién, si bien no ganó, quedó mejor posicionado para la segunda vuelta en noviembre.  Sin embargo, los 5.211.705 votos obtenidos por Sergio Massa, los 798.031 obtenidos por el Frente de Izquierda que se convirtió en la cuarta Fuerza, desplazando a Progresistas liderado por Margarita Stolbizer quién obtuvo 619.051 sufragios, dan cuenta de la enorme fragmentación social y dificultad de las fuerzas en pugna de poder aglutinar los votos detrás de un “proyecto” en un sentido comparable al 54% obtenido por Cristina Fernández de Kirchner que había logrado casi 40 puntos de diferencia con el segundo candidato, el socialista Hermes Binner.

 

Perspectivas regionales y nacionales

Será el 22 de noviembre la fecha en que la Argentina definirá su próximo presidente, frente a este panorama los candidatos ya se han echado a la caza de los sufragios obtenidos por sus competidores. La polarización que se había profundizado luego de las PASO entre Scioli y Macri, tras las elecciones del 25 se ha agudizado y hacia el balotaje el debate planteado entre “continuidad o cambio” ha girado hacia la discusión de “modelos”.

En este sentido y, a pesar que no estuvo en el centro de la campaña,  resulta interesante para el análisis que hacemos en este portal observar las proyecciones regionales de los resultados de las elecciones presidenciales. Durante la campaña el único candidato que priorizó las alianzas regionales fue Daniel Scioli, que vinculado a los posicionamientos del gobierno nacional respecto a la integración regional, recibió las visitas del ex presidente brasileño Lula da Silva, el presidente boliviano Evo Morales, al ecuatoriano Rafael Correa, así como charló con la presidenta chilena Bachelet, se reunió con el uruguayo Tabaré Vázquez y viajó a Cuba a reunirse con Raúl Castro, enfatizando la línea de continuidad en la construcción de la “patria grande”. Si bien los tres candidatos principales (Scioli, Macri, Massa) realizaron viajes mediantes a Estados Unidos en el último año de campaña, poniendo en el centro la resolución del conflicto con el 7% de los acreedores que quedaron por fuera de la reestructuración de la deuda emprendida en 2005, sólo el candidato oficialista buscó tender lazos regionales así como proyectó sendos viajes a China y Rusia en línea con las relaciones que se han tendido por el gobierno nacional durante los últimos años.

El resultado de balotaje es aún un enigma, lo único certero es que frente a este difícil contexto económico y político mundial y regional, el pueblo argentino ha sabido expresarse en las urnas llegando a niveles históricos de participación, poniendo en el centro de la escena los problemas que, gane quién gane, deberemos enfrentar…