El mapa regional y las tensiones previas al encuentro de Cartagena

El mapa regional y las tensiones previas al encuentro de Cartagena

El 14 y 15 de abril se reunieron en Cartagena, Colombia, todos los mandatarios de los países americanos, con la excepción de Cuba. La Cumbre tiene como lema “Conectando las Américas: Socios para la prosperidad” y la agenda oficial de debate abarcaba temas como infraestructura, narcotráfico y drogas, cooperación económica, seguridad e integración tecnológica, ente otros. Pero en el transcurso del mes de marzo temas como el bloqueo económico y la exclusión de Cuba del encuentro y, especialmente, la cuestión Malvinas, se fueron imponiendo y marcando la agenda y presagiando que, una vez más, esta cumbre no tendría un documento consensuado.

A comienzos del mes, los países del bloque ALBA anunciaron su disconformidad por la ausencia de Cuba en el cónclave y, en el caso del primer mandatario de Ecuador, Rafael Correa, anunció tiempo después que “no concebimos una Cumbre de las Américas sin un país americano como Cuba, sin tratar temas trascendentales como el bloqueo criminal a Cuba rechazado por las Naciones Unidas, por la mayoría de las naciones del planeta, o la colonización de las Islas Malvinas”, excluyendo a Ecuador de participar en la misma. 
 
A raíz de esto, durante el mes de marzo, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, intentó realizar gestiones, aunque sin éxito, para que Cuba participara del encuentro, La negativa de Estados Unidos hizo que desde la Habana se rechazara la invitación y que mediación del presidente colombiano no tuviera logros. 
 
El tema es que si la cumbre fuera juzgada por sus objetivos primigenios, no tendría razón de ser. ¿Por qué? La primera Cumbre de las Américas se realizó en Miami, en 1994, como instancia intergubernamental para negociar e implementar el ALCA, una iniciativa de unión continental y comercial que abarcaría desde Alaska hasta Tierra del Fuego, bajo la égida de los intereses de los grandes capitales norteamericanos, liberalizando el comercio para una región de más de 800 millones de personas. Las negociaciones por el ALCA entraron en un pantano a partir de 2003 cuando las protestas sociales contra la iniciativa norteamericana convergieron con los nuevos gobiernos de la región que comenzaron a ponerle límites al proyecto del libre comercio. 
 
En la IV Cumbre de las Américas de Mar del Plata, en 2005, los países del MERCOSUR y Venezuela fueron los principales oponentes al ALCA, cerrando toda posibilidad de negociación. Hoy día ya no se discute un tratado de libre comercio de tal envergadura, por lo que los encuentros ya no tienen ese objetivo. Así, en el último de Trinidad y Tobago y ya en la previa del de Cartagena, las agendas estuvieron perneadas por la realidad político regional y los cambios que ésta ha acarreado, entre otras cosas, por los efectos de la derrota del ALCA en Mar del plata en 2005.