Dilma: destitución consumada por oposición derrotada

07.09.16

Dilma: destitución consumada por oposición derrotada

Dilma y yo vivíamos en la misma calle Major Lopes, en Belo Horizonte. Todos los días, camino a la escuela, pasaba frente a mi casa. Veía a mi madre a cuidar el jardín y era amiga de mi hermana Thereza.

La reencontré en la capital paulista, en Presidio Tiradentes, en 1970. Ella en el ala femenina, conocida como Torre das Donzelas, y yo en la masculina. Los domingos se me permitía atravesar el portón que separaba las dos alas para realizar la celebración litúrgica con las presas políticas. En la cárcel, ni los ateos prescindían de las bendiciones divinas.

Nuestros caminos se cruzaron por tercera vez en el Palacio do Planalto, en 2003. Ella, ministra de Minas y Energía; yo, asesor especial para Fome Zero.

Dilma tiene genio fuerte y mecha corta. Por eso le propuse, al comienzo de su primer mandato, aprender meditación. Alcanzó a llamarme, pero nuestras agendas no coincidieron.

Ella es una administradora, una gerentona, sin aptitud para las mañas de la política. Quiere decidir, no negociar. Quiere resolver, no consultar. Tal impetuosidad dificultó su desempeño político.

Nuestro último encuentro fue el 26 de noviembre de 2014, poco después de su reelección, al derrotar a la oposición. Durante más de una hora recibió en el gabinete presidencial a Leonardo Boff, Márcia Miranda, María Helena Arrochellas, Luiz Carlos Susin, Rosileny Schwantes y a mí, todos vinculados a la Teología de la Liberación. Le entregamos sugerencias de profundas reformas estructurales.

A comienzos de 2015, se hizo evidente que Dilma no cumpliría los ítems de nuestra solicitud. Presentí la derrota de su gobierno. Lo que ella se proponía hacer, como aprendiz de hechicera, las fuerzas conservadoras lo dominan por ser la hechicera en sí.

 Asociado a lo más fisiológico en la política brasilera, Michel Temer se prestó al golpe parlamentar, abriendo un peligroso precedente: desde ahora, en Brasil, la oposición no rima simplemente con destitución. Es una artimaña de usurpación política que, opuesta al pueblo, se apropia de la máquina del Estado. 

Publicación original: http://www.jornalfraternizar.pt/textos_de_frei_betto.htm (traducción de Lucas Benielli)

 

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