Colombia y Venezuela: entre el petróleo y la desestabilización

Colombia y Venezuela: entre el petróleo y la desestabilización

Los acuerdos del III Consejo Energético de la Unasur. El oleoducto colombo venezolano y las pretensiones chinas. Uribe y la desestabilización.

El pasado viernes, los ministros de Energía de los países de la Unión de Naciones Sudamericana se encontraron en Caracas en ocasión de la III Reunión del Consejo Energético del bloque subcontinental. El cónclave finalizó con la firma de un acuerdo que pretende garantizar la defensa de los recursos naturales de la región. A su turno, el histórico dirigente venezolano y próximo secretario general de la Unasur, Alí Rodríguez Araque, estimó que la existencia de incalculables recursos naturales en la región convierte a la zona en una potencia mundial energética. Como forma de garantizar su explotación, la Unasur acordó constituir un grupo especializado ad hoc en la materia y en cuestiones jurídicas y políticas  para generar propuestas que hagan viable en términos normativos la nueva estructura del Tratado Energético regional. Asimismo, se anunció el próximo encuentro en Caracas de empresas nacionales de petróleo, gas y electricidad.

Pocos días antes de este encuentro, los cancilleres de la Unasur se habían encontrado en Cartagena, donde se informó sobre el plan de integración de infraestructura que involucra a 31 megaproyectos conjuntos por un monto de inversión estimado en más de 14 mil millones de dólares, de carácter estratégico y de alto impacto para la integración física y el desarrollo socio-económico regional, pues, contra lo que se preveía hace algunos años, estos proyectos no se anuncian con un fin exportador, sin para consolidar –al menos así se hace saber- la integración regional. Quizás sea este el motivo por el cual no se incluye el proyecto anunciado al finalizar el encuentro del Consejo Energético de la Unasur por los representantes de Venezuela y Colombia.

El ministro de Energía bolivariano y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, comunicó la decisión de construir un oleoducto binacional que transportará más de 500 mil barriles de crudo diario desde la Faja del Orinoco y áreas petroleras colombianas hacia el puerto de Tumaco, en el Océano Pacífico. Este anuncio –que supondría un costo de casi 8 mil millones de dólares- no puede quedar desligado de una realidad a miles de kilómetros de distancia. Hace algunos años, China perdió su autoabastecimiento energético. De petróleo, en 1993; de gas, en 2006; y de carbón, en 2009. Todo ello a pesar del crecimiento de su producción, pero debido al exponencial aumento del consumo. La lógica de la construcción del oleoducto colombo-venezolano termina por comprenderse si se atiende al anuncio del ministro Ramírez, quien aseguró que acordó con su colega colombiano trabajar en conjunto con la República Popular de China como socio estratégico en materia energética.

El proyecto binacional había sido acordado en 2011 durante un encuentro que mantuvieron los presidentes de ambos países, Hugo Chávez y Juan Manuel Santos. La recuperación de proyectos conjuntos y de relaciones amistosas entre ambos países recién pudo concretarse con la salida de la presidencia cafetera del ex mandatario Álvaro Uribe, quien ahora se empeña en boicotear todo acuerdo, atacando a su antiguo enemigo –Chávez- y a su antiguo ministro –Santos-. Tales son los ataques del antiguo mandamás colombiano que la reputada senadora Piedad Córdoba denunció que Uribe está montando una “situación de desestabilización” en la frontera colombo-venezolana y que “corre la versión de que hay un grupo de ex militares que está pensando en un golpe de Estado en Colombia”. También advirtió que la oposición venezolana, representada por el candidato presidencial Henrique Capriles, está desplegando la misma estrategia publicitaria utilizada por Uribe.

Quizás no desconectada con esta singular vuelta al escenario político regional del hombre que ha sido vinculado seriamente a la narcopolítica, se encuentre la desactivación ocurrida este martes de una bomba preparada para explotar este miércoles en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires, donde el mismo Uribe iba a ofrecer una charla privada. Por el momento, el juez federal a cargo de la investigación por el intento de atentado aseguró que la explosión preparada hubiera causado muchas muertes. En tanto, el jefe de la policía federal aseguró que se trataba de una bomba de bajo impacto.

Fuente: La Voz de Rusia