“Somos como paja del páramo, aunque nos pisen siempre volvemos a levantarnos”: breve cronología del levantamiento indígena en Ecuador.

17.10.19

“Somos como paja del páramo, aunque nos pisen siempre volvemos a levantarnos”: breve cronología del levantamiento indígena en Ecuador.

Breve cronologìa de los sucesos recientes en Ecuador, donde el movimiento indígena vuelve a sorprender.

El autor es docente de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Central del Ecuador; Estudiante del Doctorado en Ciencias Sociales en la UNLP.

Antecedentes

El Movimiento Indígena vuelve a sorprender con un levantamiento que posiciona una opción de izquierda en medio de la supuesta grieta entre el correísmo (populismo socialdemócrata) y la derecha tradicional. Una izquierda que surge de la tradición comunitaria, que se organiza en una combinación de democracia participativa en las bases y centralización en distintos niveles de la organización. Su plataforma coyuntural es la oposición al ajuste del FMI, concretamente la liberalización del mercado de combustibles y la eliminación de subsidios a la gasolina (nafta) y el diesel (combustible para el transporte de carga), que hubiera tenido un importante efecto cascada en la elevación de precios generalizada.

Como Ecuador está dolarizado, la vía del ajuste no puede ser la devaluación, sino la vía precios, es decir la inflación que deteriora el poder de compra de los salarios. Este era el verdadero sentido del decreto 883 anunciado el 1 de Octubre de 2019.

El decreto mencionado atacaba también a los servidores públicos con una reducción del 20% de los salarios en los nuevos contratos que les harán en enero del 2019, y con el aporte obligatorio de un día de salario mensual al Estado. Además reducía las vacaciones anuales de los funcionarios de 30 a 15 días.

El gobierno tiene en ciernes una reforma laboral que elimina la jubilación patronal y crea un fondo de ahorro para la jubilación que proviene del propio salario del trabajador y sería administrada por el patrono, por fuera del ahorro que se hace para la seguridad social y la cesantía. La reforma laboral flexibiliza las modalidades de contratación y vulnera la jornada laboral de 40 horas, pues permite modificar los horarios de trabajo al patrono pudiendo reducir horas durante los días hábiles y trasladarlas a la noche o a los fines de semana sin pago de horas extraordinarias o suplementarias.

Se suma una próxima reforma previsional, la amenaza de privatizar empresas públicas estratégicas, y un conjunto que de medidas acordadas en la carta de intensión firmada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la cual no ha sido hecha pública en su integralidad. Todo esto constituye la base económica que desata la protesta.

 

Los Hechos

La primera fase de la movilización popular fue protagonizada por los profesores, trabajadores y estudiantes de la Universidad Central en Quito, el miércoles 2 de octubre. Una movilización combativa al centro histórico de la ciudad donde queda el palacio de gobierno. La confrontación de los estudiantes con la policía dura hasta altas horas de la noche. El 3 de octubre se suspenden clases en la Universidad para desmovilizar, pero sectores organizados y no organizados mantienen paralizado el centro de la ciudad mediante la confrontación espontánea con la policía, se combate hasta al rededor de las 20h00 tanto el jueves 3 como el viernes 4. El paro de transporte (taxis, transporte urbano y transporte de carga) inicia el jueves 3 y es completo. Las personas que llegan a las marchas y confrontan con las fuerzas policiales lo hacen a pie, en bicicleta o camionetas particulares que empiezan a dar servicio de transporte improvisado. En la noche el gobierno declara en todo el territorio nacional el estado de excepción.

El viernes 4 en la noche las dirigencias de los transportistas anuncian un acuerdo con el gobierno para levantar el paro(EL UNIVERSO, 2019). Pero sus bases denuncian que las dirigencias han sido compradas por el gobierno y mantienen de manera independiente la medida de paralización hasta el 13 de octubre.

Mientras tanto se anuncia el levantamiento indígena, (toma de Quito), sin que en los sectores urbanos exista mayor expectativa sobre su fuerza, ya que se daba por sentado que el sector estaba muy debilitado por 10 años de persecución y criminalización por parte del gobierno de Rafael Correa. En Quito sectores organizados y no organizados afines al Movimiento empiezan los preparativos para recibir a las delegaciones.

En las provincias se inicia el corte de carreteras desde el sábado 5. En ese contexto varios grupos de militares (que desde hace varios meses cumplen servicio policial para resguardar el orden civil) son retenidos por grupos indígenas cuando perseguían a manifestantes que cortaban las rutas: son desarmados, apresados y algunos procesados mediante la justicia indígena, antes de ser devueltos a sus destacamentos(El COMERCIO, 2019).

El domingo 6 empiezan a llegar las comunidades a Quito, y el lunes 7 en la mañana es ya evidente que la masividad del levantamiento rebasaría toda previsión. Dos enormes marchas cercan Quito, una desde el norte provenientes principalmente de la provincia de Imbabura, y otra desde el sur con compañeros provenientes de las provincias de Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo.

 

La solidaridad de las comunidades y barrios populares de Quito con los compañeros que llegan caminando desde tan lejos se hace presente en la noche del domingo: organizan ollas populares para recibirlos a la entrada de la ciudad donde pernoctan. El lunes 7 las marchas indígenas por el norte y por el sur entran a la ciudad por la principales vías de acceso y ocupan el parque denominado "El arbolito", cede de históricas luchas como el levantamiento indígena del 2000 y 2001.

En una lugar cualquiera, mientras la marcha invadía de pueblo las calles, una niña sostenía un cartel que decía: “Lucha hasta que la dignidad se haga costumbre”.

Al rededor de 10.000 personas se distribuyen en el Ágora de La Casa de la Cultura, El arbolito, Universidad Salesiana, Universidad Católica y Universidad Central del Ecuador.

El mismo día, el presidente Lenin Moreno traslada la sede de gobierno a Guayaquil, en un intento por generar un vacío de poder en Quito y evitar la toma del Palacio de Gobierno. El miedo al cerco indígena junto al apoyo que la derecha ecuatoriana brinda al presidente, son decisivos en esta jornada. En la cadena nacional de la noche el presidente reafirma la decisión de mantener el decreto 883, y culpa al correísmo por financiar y organizar la movilización indígena.

El discurso que pretende ubicar a Correa en el papel de estratega de la movilización indígena no tiene sentido, por la persecución que el ex presidente ejecutó contra toda movilización popular durante su mandato, por la incapacidad de su partido político para constituirse en una fuerza de presión en las calles y porque se mostraron incapaces de conducir una oposición contundente al gobierno de Moreno. Más bien este discurso se emparenta con el racismo ancestral que entiende a los indígenas como una “masa manipulable” que debe ser manejada por alguien externo a sus propias estructuras organizativas. Responde además a una estrategia ridícula que pretende culpar de todos los problemas nacionales al gobierno anterior, de tal forma que el actual régimen se desprende de toda responsabilidad.

El Movimiento Indígena se desmarcó rápidamente del correísmo y demostró su capacidad autónoma de movilización y representación política. La táctica de esos días fue la movilización masiva hacia las dos cedes principales del gobierno: el Palacio de Carondelet y la sede de la Asamblea Nacional Legislativa. La represión que ya había sido cruenta contra los estudiantes universitarios se redobla durante las marchas indígenas. La tarde del martes 8 de octubre la marcha logra rebasar tres cercos de la fuerza pública y toman la Asamblea Nacional, pero son desalojados de manera violenta por fuerzas conjuntas de policía y militares.

El 9 de octubre se conmemora la independencia de Guayaquil, y los líderes del PSC, fuerza de derecha con fuerte apoyo en la ciudad, convocan a una manifestación ambigua que sonó a proselitismo para las elecciones de 2021. Con un tono secesionista que reclamaba libertad para la ciudad, el líder de la agrupación Jaime Nebot, rechazaba la movilización popular llamando a que los indios se retiren al páramo, al tiempo que criticaba las medidas económicas del gobierno(Expreso, 2019).

En Quito mientras tanto la movilización se mantenía, los cortes de rutas se extienden por toda la ciudad y se sumaban a los cortes de carreteras que principalmente en la sierra paralizan el comercio interregional. Los medios de comunicación se concentran en la crónica roja y no dan cuenta de lo que sucedía en la calle. En varias ciudades como Cuenca, Loja, Ibarra, se registran manifestaciones populares.

El jueves 10 de octubre las manifestaciones son reprimidas violentamente dejado un saldo de 5 muertos. El gobierno sostiene su negativa de derogar las medidas económicas.

La mañana del viernes 11 un grupo de policías son retenidos en el Ágora de la Casa de la Cultura por los manifestantes y la situación se vuelve tensa pues se amenaza con tomar el local donde se alojan mujeres y niños mediante la fuerza. En un acto de fuerte simbolismo, los retenidos son obligados a cargar el féretro de uno de los indígenas muerto en la represión del día anterior, luego son liberados.

Los centros de acopio y alojamiento son bombardeadas con gas lacrimógeno durante las noches. Se inicia una guerra de miedo explotando bombas de aire en las inmediaciones y se difunden innumerables mensajes falsos en redes sociales y Whatsapp amenazando con intervenir los centros donde descansan los manifestantes.

El sábado el movimiento se declara en luto por los caídos y se detienen las expresiones de protesta. Sin embargo a las 10h00 se produce la Marcha de las Mujeres que reúne al Movimiento Feminista de la ciudad con las mujeres indígenas en una marcha pacífica. A las 20h30 del mismo día, coordinado a través de redes sociales, los habitantes de Quito salen a sus terrazas, ventanas o puertas golpeando cacerolas vacías y llenan la noche de un tamborileo que apoya la lucha de los pueblos indígenas a lo ancho y largo de la ciudad. Se desafía el toque de queda decretado y las barriadas salen a la calle prolongándose el sonido de las cacerolas por más de una hora. Varias ciudades de la Costa (Machala, Manta, Guayaquil) se movilizan pidiendo a Quito que aguante la resistencia popular. 

A las 21h30, en cadena nacional el Presidente anuncia para las 15h00 del domingo el inicio de los diálogos con el Movimiento Indígena. Acepta una de las condiciones que los dirigentes habían solicitado: la transmisión en vivo de estas negociaciones para que sea transparente frente al pueblo ecuatoriano.

El diálogo se transmite por televisión nacional y muestra la intervención sólida y fundamentada de dirigentes indígenas que brillan frente al deslucido dogmatismo de los ministros. Leonidas Iza, presidente del Movimiento Indígena de Cotopaxi es el orador más destacado, maneja con solvencia información estadística y demuestra que la remisión de impuestos a los grandes grupos económicos fue la decisión que desfinanció las arcas del estado y que la recuperación de las deudas tributarias de los más ricos bastaría para que las medidas económicas impuestas por el FMI resulten innecesarias(TeleSUR tv, 2019).

Al finalizar el diálogo el gobierno debe ceder y se compromete a derogar el decreto 883. Así se anuncia en vivo y una ola de júbilo recorre el país. Es el primer triunfo contra la política fondomonetarista conquistada en las calles durante la reciente arremetida neoliberal en la región.

Según la Defensoría del Pueblo el saldo de 11 días de protestas fue 8 personas fallecidas, 1340 heridos y 1192 detenidos(Defensoría del Pueblo, 2019). Los responsables de la represión fueron María Paula Romo, Ministra de Gobierno y Oswaldo Jarrín Ministro de Defensa. Tres días después de los acuerdos firmados entre indígenas y Gobierno, se ha iniciado la persecución judicial y detención de dirigentes de la protesta. 

El panorama nacional sigue siendo crítico. La reforma laboral en ciernes, la reducción o eliminación del impuesto a la salida de divisas que protege la dolarización de la fuga de capitales, la reducción del estado, el anuncio de privatizaciones, son algunos de los temas que no fueron tocados en el acuerdo firmado por las partes.

El gobierno fue el gran perdedor, sin legitimidad alguna tras días de testarudez y cruenta represión, quizá no sea capaz de llevar adelante el paquete de reformas impuesto por el FMI. Sin embargo la derecha ecuatoriana se apresta a tomar el poder a partir de 2021, ante la ausencia de una alternativa electoral de izquierda. Por tanto el renacer del Movimiento Indígena Ecuatoriano, simplemente anuncia el inicio de la resistencia al ajuste estructural y las tendencias neofascistas que se expresan en toda la región.

Un último cartel visto al pasar durante una de las marchas: “Quisieron enterrarnos, pero no sabían que éramos semillas.”

 

Fuentes consultadas:

 

Defensoría del Pueblo. (2019). Séptimo Informe Ejecutivo personas detenidas. Paro Nacional-Estado de excepción. Ecuador octubre 2019. Quito.

El COMERCIO. (2019, September 5). 47 militares permanecen retenidos por manifestantes en Alausí. El Comercio.

EL UNIVERSO. (2019, October 4). Transportistas finalizan el paro en Ecuador. El Universo. Retrieved from https://www.eluniverso.com/noticias/2019/10/04/nota/7547545/transportist...

Expreso. (2019, October 9). Marcha convocada por Viteri y Nebot reúne a miles de personas en Guayaquil. Expreso.TeleSUR tv. (2019). Ecuador: Indígenas responsabilizan al presidente para cesar la violencia.