¿Vuelta el libre comercio? La Alianza del Pacífico y el nuevo lugar de la Argentina de Macri en la región

¿Vuelta el libre comercio? La Alianza del Pacífico y el nuevo lugar de la Argentina de Macri en la región

Con la participación del presidente argentino en la cumbre de la Alianza del Pacífico, que tuvo lugar en Chile a finales de Junio, comienzan a darse los primeros pasos de un nuevo proyecto de relaciones internacionales para el país, marcado por la oposición a la dinámica de integración regional desarrollada en los últimos años. Por Julián Kan para todoamerica.info.

La Alianza del Pacífico es una de las iniciativas de integración regional más recientes y por su contenido se distancia bastante de las surgidas en los últimos tiempos como UNASUR y CELAC. Mientras que estas últimas privilegiaron lazos de cooperación política y desplegaron una agenda caracterizada por la soberanía y la autonomía regional, la AP volvió a instalar la idea del libre comercio como vinculación entre sus miembros. Este bloque agrupa a los países más afines a Estados Unidos (todos ellos tienen firmado un TLC) quienes, además, han tenido gobiernos neoliberales durante el denominado ciclo “progresista” en la región.[i]

La reunión de la AP en Chile no fue una más. Ocurrió en un escenario regional de incógnita en torno a las iniciativas regionales, por un lado, ante cierta parálisis de la UNASUR en el pasado reciente. Por otro lado, en torno al MERCOSUR, con un  todavía incierto ingreso de Venezuela en función de su crisis política interna, el descontento permanente de Uruguay y Paraguay con el bloque, la reanudación de las negociaciones por el  TLC MERCOSUR-UE, y los cambios de gobiernos en Argentina y Brasil. Esto último no es un dato menor para el futuro regional, al menos de Sudamérica. Los dos principales países del Cono Sur y pilares del MERCCOSUR cambiaron de signo político, el primero por elecciones mientras que el segundo por una fraudulenta destitución parlamentaria. Lo cierto es que la Argentina de Macri y el momento Temer en Brasil son más propicios para acercar al MERCOSUR a la Alianza del Pacífico y reconstruir un eje comercial como el que proponía el ALCA en 2005. En efecto, Macri incorporó a la Argentina como miembro observador de la AP, otro hecho que permite evidenciar el cambio de rumbo de la política exterior argentina desde el 10 de diciembre pasado cuando llegó a la Casa Rosada. Este viraje se expresó también en la reanudación de las negociaciones con la UE por un TLC del MERCOSUR, el un vínculo con Estados Unidos más parecido a los noventa como quedó plasmado en la visita de Obama a la Argentina y en la vuelta a los mercados financieros luego del arreglo con los fondos buitres, entre otros hechos.

La visita de Macri a la Cumbre de Chile de la AP sin dudas fue una de las novedades del evento. Si bien el acuerdo tiene 49 países observadores, que Argentina se constituya en uno de ellos y la intención de su actual gobierno de acercar al MERCOSUR a la AP hicieron que este evento no sea uno más y que quizá sea el hito de una serie de cambios más profundos en las tendencias que proliferaron en la integración latinoamericana reciente. En esta dirección, en su mensaje a la Cumbre Macri declaró que “hay una vocación de la Argentina por abrirse al mundo” pero para concretar esa apertura hay que “dinamizar el MERCOSUR” que “viene congelado desde hace tiempo”. Esta impronta que se le quiere dar el MERCOSUR y a la relación de éste con la AP se enlaza con el perfil del bloque asignado por la Argentina de los noventa, cuando era entendido como puente para una integración mayor al mercado mundial y en estrictos términos económicos-comerciales. En su visita al país trasandino Macri también participó de la III Cumbre Empresarial de la AP, paralelo al cónclave oficial, que nucleó a 700 empresarios de los países del bloque y allí llamó a Brasil a “reencauzar su situación cuanto antes para que se logren avanzar en los acuerdos del Mercosur con la Alianza del Pacífico”. Esta forma de entender a la integración como un fenómeno comercial no estuvo tan lejos de las declaraciones en la apertura del evento, del canciller chileno Heraldo Muñoz, quién enfatizó que se debía reforzar la “fuerte alianza público-privada de la Alianza del Pacífico, ya que los empresarios son el motor para su fortalecimiento”.

Huelga destacar que detrás de la AP también está la intención de acercar a la región al Trans-Pacific Partnership (TPP o Acuerdo de Asociación Transpacífico, en castellano) donde Estados Unidos buscar acercar  los países americanos y asiáticos, con el objetivo de contrarrestar la expansión global de China y formar un gran bloque de libre comercio. En el TPP participan directamente tres de los cuatro países de la AP, mientras que Colombia manifestó claramente su firme voluntad de incorporarse al esquema

Lo cierto es que, en el nuevo contexto político regional, los acuerdos de libre comercio (AP, TTP, o un MERCOSUR renovado) pueden tener más posibilidades de concreción, con los efectos que ya se conocen en la región: desindustrialización, desempleo, pérdida de soberanía económico-financiera, facilidad y volatilidad de las inversiones extranjeras desmantelamiento de las estructuras productivas locales.