¿Es factible una recuperación en V para 2019?

17.12.18

¿Es factible una recuperación en V para 2019?

El diagnóstico oficial asegura que durante el próximo año la economía mejorará. Por ello resulta indispensable evaluar si son factibles esos pronósticos

La economía viene realmente muy mal. De eso no hay dudas. Sin embargo, desde las esferas oficiales dicen que la situación no es para preocuparse, pues arguyen que el ciclo económico durante el 2019 tendrá una forma de "V". Es decir, un primer tramo de caída económica, seguido de otro tramo de profunda recuperación.

Según el gobierno durante el primer trimestre del año próximo la economía tocará fondo, para luego, con la cosecha de abril/mayo, revertir esa caída. Por lo cual, desde el segundo trimestre la economía comenzará nuevamente a expandirse.

Los elementos que sostienen este diagnóstico son conocidos: la inflación, que llegó a tocar 6,7% en septiembre, se espera que caiga a menos de la mitad de ese número desde noviembre hacia adelante. El dólar está quieto y las tasas si bien todavía altas- están descendiendo y hacia adelante lo harán bastante más. Por su parte, con un tipo de cambio competitivo, los déficits de turismo y comercial pasarán a ser superavitarios, ofreciendo entradas genuinas de dólares. Finalmente, el consumo podrá empezar a reaccionar con las recomposiciones paritarias del año próximo. En las cuales si bien los salarios no recuperarán todo lo que perdieron durante 2018, es claro que le ganarán a la inflación por ser 2019 un año electoral.

Debemos agregar que las políticas del doble cero se dice que también darán sus frutos: tras un programa monetario con cero expansión y una política fiscal que reduzca el déficit primario a cero, la inflación podrá caer a cerca de la mitad de la de 2018 y la solución a los desbalances de las finanzas públicas estará prácticamente asegurada en 2019.

A su vez, la suerte parece que ayudará al país en términos internacionales: la Reserva Federal ahora sugiere que no continuará con su política de subas de tasas, lo que sin duda beneficiará a nuestro país; Brasil se asegura que crecerá, arrastrando a la producción local; mientras que los 35 acuerdos firmados con China durante el G20 rendirán en jugosas inversiones. Finalmente, claro está, la ayuda del FMI permitirá blindar financieramente a la economía argentina. He aquí entonces el diagnóstico oficialista para la recuperación en V.

Ahora bien, bajo este escenario es indispensable revisar los números y los supuestos que sostienen este diagnóstico optimista, para saber si es factible o no.

Empecemos por puntos concretos. La política del doble cero implica un ajuste fiscal anunciado de 2,7% del PBI para 2019. Por lo tanto, ceteris paribus, la economía se contraerá un 2,7% el año próximo, sin contar la multiplicación de efectos negativos que ello conlleva: en realidad la caída como consecuencia del ajuste será todavía mayor, mientras que la política monetaria de cero expansión (anunciada por lo menos hasta mediados de 2019) implicará tasas de interés altísimas, que impedirán la inversión, están destruyendo la cadena de pagos y aumentando aceleradamente la morosidad. Por su parte, el mismo ministro Dujovne reconoce que el arrastre negativo de 2018 implicará comenzar el año próximo con una caída de por lo menos el 3% del producto. Es decir, el recorte anunciado junto a la dinámica recesiva actual ya están garantizando una caída del producto del 6% para 2019.

Según las cifras conocidas la semana pasada, la recaudación en noviembre avanzó sólo 33,7% cuando la inflación interanual de ese mes fue del 46% (perdiendo entonces en términos reales un 12%), el comercio pyme cayó un 15,6%, el patentamiento de autos se derrumbó un terrible 45,8%, mientras que el de motos fue aún peor, con un 55%. Los salarios, por su parte, perdieron un 17% de poder adquisitivo. Todos estos son valores y tendencias que difícilmente logren revertirse mágicamente el año próximo si las condiciones económicas no cambian abruptamente.

De hecho el gobierno admite que los números serán también muy malos el año entrante: el consumo, que representa casi tres cuartas partes de nuestro PBI, dice que bajará un 5%, la inversión descenderá un 30% y la obra pública caerá un 50%.

Pero lo más importante de todo es concebir que el verdadero as bajo la manga del gobierno para el repunte económico de 2019 augura ser muy débil: incluso con una cosecha espectacular el producto podría repuntar en torno a un 2%, pero esto sería igualmente insuficiente para revertir las caídas y tendencias ya señaladas. Por ello, de nuevo ceteris paribus, la economía en el mejor de los casos en vez de caer un 6% como ya hablamos, podría caer "tan solo" un 4%.

Dejando de lado quienes hablan de diagnósticos fatalistas que advierten que en 2019 habrá default, plan bonex, saltos cambiarios inmanejables, corralitos, hiperinflación o un retorno al cepo, el escenario parece aun hostil sin todas esas catástrofes.

Un análisis de los números fríos entonces no permite validar la idea de una recuperación en V como se augura desde las esferas oficiales, sino más bien lo contrario. El mismo FMI, nuestro principal prestamista, dice que en un escenario "optimista" la Argentina caerá solo un 1,7% el año próximo, mientras que en un escenario pesimista lo hará un 6,3% (el gobierno proyecta caídas más moderadas, ubicadas entre el 0,5% y el 3,5% respectivamente). Por ello muchos analistas dicen que 2019 será un año con derrumbe en L. Es decir, un desplome inicial seguido de un profundo estancamiento recesivo.

Así, revisados los fundamentos del gobierno, los partidarios del derrumbe en L parecen ofrecer mejores elementos que la auspiciosa recuperación de la que nos habla el gobierno.

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