Evismo más electricidad

16.08.12

Evismo más electricidad

El MAS, ¿emulando una máxima de los soviet? Cambio estaño por gas, el camino proyectado por el gobierno boliviano para desarrollar el país.

A diferencia del siglo XX, cuando Bolivia exportaba el estaño andino principalmente a EEUU, actualmente el principal rubro económico del país es el gas tarijeño que tiene por destino los mercados de Argentina y Brasil. Esta transformación estructural resulta muy relevante, ya que mermó la dependencia al antiguo centro hegemónico mundial, que además poseía la suficiente reserva estañífera como para controlar su precio.

El salto industrial que proclama el gobierno masista, a lo que ha dedicado la mayor de sus fuerzas, se basa centralmente en desarrollar en su máxima extensión posible la potencialidad energética que contiene el país, para de ese modo convertirse lo antes posible en un “pulmón energético” interno y regional, sentando las bases que posteriormente le permitirían una mayor diversificación de su economía.

Bajo este talante, a mediados de julio, la presidenta argentina, Cristina Fernández, y su par boliviano, Evo Morales, rubricaron acuerdos que llevarán a ampliar el volumen de gas natural que el país del sur importa por hasta 16,3 millones de metros cúbicos diarios en el año 2012, que podrían llegar a 19,2 millones de metros cúbicos en 2013.

Tras los ecos de la renombrada frase leninista que definía al comunismo como los “soviet más electricidad”, el gobierno masista parece haber decidido prestarle atención al último punto. En efecto, Bolivia no posee redes de gas domiciliario, las conexiones eléctricas lejos están de cubrir todo el territorio, quedando el combustible derivado del petróleo como el único que acusa un suministro relativamente aceptable.

El desarrollo, por tanto, comienza por las bases, esto es, represas que permitan aumentar la generación eléctrica, la explotación del litio que más temprano que tarde le hará posible confeccionar modernas baterías, la exportación y pequeña industrialización del gas. En la Bolivia de hoy, son 53 las obras de infraestructura en marcha (ferrovías, hidrovías, carreteras, hidroeléctricas, fibra óptica, etc.); formando parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), por su posición geográfica es el país estratégico: sobre su territorio pasan 6 de los 10 ejes de integración planeados y todos tienen una particularidad: interconectan en algún punto con el Eje Interoceánico Central.

Así las cosas, esta apuesta por articular y densificar los flujos y redes de energía, comerciales, de trasporte, entre los cuatro puntos cardinales de Bolivia, obedece a una percepción de carácter geopolítico interna y externa.

Respecto a la primera, se trata de contrarrestar la presión caótica que históricamente produjeron las fracturas departamentales, la ausencia de un mercado interno integrado, las asimetrías y brechas socio-territoriales, el desconocimiento y segregación étnico-cultural, la ausencia palpable y fatal de caminos e infraestructura de la más básica.

Respeto de la segunda, Bolivia seguirá siendo el corazón latinoamericano, pivote evidente entre el atlántico asociado al Mercosur y el pacífico conectado a EEUU, entremedio de paso obligado entre la zona económicamente más pujante del subcontinente -la cuenca del plata- y el nuevo polo de poder mundial -el oriente asiático-. Una decisión clara, el programa de gobierno del MAS 2010-2015 “Bolivia país líder” procura articular la economía al nuevo mundo capitalista emergente, con el anhelo de no quedar afuera una vez más de las promesas del desarrollo.